1- Mucho, pero mucho networking
En esta como en casi todas las
profesiones liberales, hay que trabajar y cuidar muy bien nuestra agenda
de contactos incluso desempolvar los que estén olvidados. Asistir a
eventos del sector está muy bien para estar actualizado, sacar ideas,
saludar a los colegas y conocer a otros profesionales como nosotros.
Pero si lo que de verdad buscamos son clientes, tendremos que estar donde estén los clientes. Esto es en eventos de negocios, inversión, foros sobre economía, pymes, etc. Como bien decía Dolores Vela en su post “¿Cómo encontrar clientes”? “si no somos capaces de dominar el networking, los clientes no creerán que podemos gestionar y controlar una comunidad”.2- Nada de community manager “a secas”, especialízate
No basta con haber hecho un máster, postgrado o curso en Community Management o marketing online. Los clientes buscan profesionales especializados en sectores específicos. No es lo mismo un community manager
de moda o de gran consumo que uno en el sector salud, finanzas o
energía. Hay que conocer la actualidad, las formas, los términos, el
tipo de público y la situación general del sector donde nos vamos a
mover.
3- Conocer un poco de otras profesiones del entorno online
Un community manager
debe conocer las entrañas de las redes sociales, herramientas, métricas,
hacer buenos informes, construir comunidad, engagement, crear y
mantener un blog o videoblog, conocer foros, sitios de reviews, saber de
marketing, comunicación y estrategia social media, tener habilidades
sociales y comunicativas y por supuesto, saber escribir (por eso muchos
periodistas nos estamos moviendo a este mundo).
Pero ADEMÁS, en su trabajo diario
necesitará tener conocimientos básicos de diseño web, HTML, XHTML, CSS,
SEO, Photoshop ó Indesign, gestores de CRM, CMS y por supuesto nociones
sólidas de analítica web. ¿Os habéis perdido con las siglas? ¡Pues a
empollar!
4- Investigación previa del cliente y su sector
Parece de cajón, pero a veces por las
prisas y por estar en muchos proyectos al mismo tiempo no nos tomamos el
trabajo de investigar previamente al sector, la competencia, los
errores que está cometiendo nuestro cliente potencial en social media. Son datos que nos van a servir para añadir valor a nuestra propuesta y desde luego, esto no es tiempo perdido. No hay cosa que venda mejor que un profesional que conozca las necesidades de su cliente antes de que éste se las diga
y ya ni decir si el cliente no se había dado cuenta de que tenía un
problema y uno se lo hace ver. ¡Chapó! Tienes la mitad del trabajo hecho
y has aportado valor. Y este valor se paga… bueno, debería pagarse.
5- Las cartas sobre la mesa: el briefing y el contrabriefing
Son dos términos muy propios del trabajo
de agencias… y del mundo ideal. El briefing es la información que el
cliente nos pasa sobre su empresa, sector y los objetivos para los que
nos contrata y sobre los cuales quiere que hagamos la propuesta. Digo
que “en el mundo ideal” porque la mayoría de las Pymes no lo hace y
tenemos que hacer ese trabajo de investigación por nuestra cuenta. El
contrabriefing es lo que devolvemos al cliente con nuestras impresiones o
correcciones sobre la información inicial, ampliación de los conceptos y
en muchos casos replanteamiento de los objetivos, lo cual nos lleva al
siguiente punto.
6- Orientar o replantear los objetivos
En esta profesión esto de que “el cliente siempre tiene la razón” es relativo. Debemos ser capaces de plantear objetivos realistas en un plazo de tiempo determinado
y tener la suficiente sinceridad para decirle al cliente que un
objetivo no es viable o que el plazo para conseguirlo no es realista.
Algunas empresas ya empiezan a medir los
objetivos en función del impacto real sobre variables de negocio
(facturación, ventas, nuevos clientes) y no por número de fans,
seguidores o Me gustas. Estamos en la dictadura del ROI (return over
investment), pero qué bien que así sea, porque una estrategia en Social
media no es buena si no está alineada a los objetivos de negocio o no
tiene claros los factores de conversión (para que nos entendamos, qué
queremos que suceda con nuestras acciones). Así, ¡qué viva el ROI,
porque es lo que nos permite dar valor a nuestro trabajo.
7- Niveles de interlocución y relaciones de confianza
Si somos community manager
externos, debemos tener claro desde un principio quiénes serán nuestros
interlocutores en la empresa y la información transparente sobre
procesos, posibles problemas reputaciones e hitos futuros de la empresa,
porque de ello dependerá nuestra capacidad y velocidad de respuesta,
principalmente en situaciones de crisis. Es importante generar un nivel
de confianza y comunicación fluida con diferentes niveles dentro de la
empresa y no solamente con la persona que nos contrató.
8- Partnerships
Como no podemos ser expertos en “todo”, vamos a necesitar de una agenda de colaboradores externos
para subcontratar temas como diseño, diseño web, elaboración de vídeos,
generación de contenidos para diferentes blogs e incluso puntualmente
para temas de SEO. Esto tiene mucha relación con el punto 3 porque
cuanto más conocimientos tengamos en áreas relacionadas, menos dinero
tendremos que invertir en sub-contratar a otros profesionales. O si
simplemente los tenemos que contratar por falta de tiempo, podremos
supervisar mejor su trabajo y que no nos metan “goles”.
9- Contrato y honorarios
Ganamos la cuenta. ¡Qué alegría! Pasado el subidón y la celebración, viene el trabajo administrativo: poner blanco sobre negro hasta dónde llega nuestro trabajo y las horas que le vamos a dedicar
y qué entra dentro de nuestros honorarios y qué no. Es importante que
uno mismo tenga claro cuántas horas de dedicación nos va a tomar el
proyecto y qué posibles contingencias podrían darse para que sea
necesario ampliar estas horas. En función del proyecto, nuestra
disponibilidad y las necesidades del cliente, podemos cobrar por packs
de horas de dedicación o un “fee” mensual en el que debemos dejar muy
claro qué actividades están contempladas y cuáles se cobrarían aparte,
lo cual también aplica para temas de contratación de herramientas,
hostings o domininios, en los casos de campañas que involucren montar un
blog o una web.
La mayoría de los freelance están
cobrando un plus de disponibilidad, lo cual también debe quedar
establecido en el contrato. También existen muchas dudas sobre cuánto
debería cobrar un Community Manager o un Social Media Strategist
freelance. No hay consenso en este tema. Todo depende del cliente, de
la formación y experiencia del profesional, del sector y tamaño de la
empresa y del factor “urgencia” para preparar y ejecutar el proyecto.
Como una guía aproximada os dejo estos
dos artículos, que dan algunas luces sobre rangos en los que nos
podríamos mover en cuanto a honorarios. El primero del blog de Dolores
Vela “Cuánto cobra un community manager freelance y el segundo de Cristina Aced “Suben las tarifas de las agencias y bajan los sueldos de los profesionales de los medios sociales”.
10- Facturación y pagos
Más trabajo administrativo. Si somos Communtiy managers
freelance, estos dos aspectos son para muchos un verdadero dolor de
cabeza. Aunque en el contrato también debe quedar establecido el plazo
de pago, la propia factura que se emita debe establecer si el
vencimiento es a 30-60 o 90 días y el método de pago (cheque,
transferencia, domiciliación).
Algunos profesionales incluso cobran un
“plus” por morosidad, algo que debe quedar también establecido en el
contrato. Rafael Campoamor recomienda que “si tienes 100 euros al mes,
no lo pienses dos veces y usa una gestoría, te quitarás muchos dolores
de cabeza”.
11- Aspectos legales
Por último, un buen community manager
debe conocer también los aspectos legales relacionados con su trabajo,
especialmente y principalmente la Ley de Protección de Datos y también
los guidelines de Facebook para concursos y otras actividades
promocionales.
Además de todos estos consejos, yo añadiría que es importante que aprendamos a decir que no,
lo cual vale no solo para esta profesión sino para todas.. y para la
vida en general. Debemos tener la suficiente sinceridad para saber si un
proyecto no nos compensa en dedicación y horas, o que no tenemos el
tiempo material disponible o que simplemente el nivel de complejidad y
los plazos no son viables.

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