Utilizo Linkedin frecuentemente
y más de una vez me he quedado boquiabierta con las cosas que me
encuentro, pero cuando vi por casualidad un perfil con una foto en
bañador, pensé que podría ser el momento de escribir sobre ciertos
comportamientos que, a mi juicio, están completamente fuera de lugar en Linkedin.
Y no hablo de errores comunes
como no personalizar tu URL, o tener un perfil incompleto o no
participar en los grupos, etc. De este tema hay excelentes artículos
como el que cito de Pedro de Vicente. Me refiero a prácticas que dan
una mala imagen de la persona y pueden destruir su reputación profesional
y otras—esas son las peores—que además de dar una imagen negativa,
molestan a los demás y hacen que nos arrepintamos de haber aceptado a
determinadas personas en nuestra red de contactos.
Y es que al fin y al cabo, la chica del
bañador no hace daño a nadie mostrando sus atributos físicos, pero hay
otros comportamientos que rayan la mala educación e irritan a quienes
intentamos utilizar Linkedin de forma profesional.
Dan mala imagen y además ¡molestan!
Una de las cosas que más apreciamos y
menos tenemos es tiempo. Por eso molesta tanto que otra gente nos haga
perderlo, ensucie nuestra columna de inicio o nos bombardee con spam de
forma tan descarada. Los siguientes comportamientos son, a mi juicio,
una falta de educación:
Inundar sistemáticamente con mensajes de Inmail sobre cursos, charlas, seminarios y ponencias, tanto gratuitas como de pago
Me parece muy mala estrategia utilizar Linkedin
para obtener datos personales y ser tan poco delicado de hacer tus
campañas de e-mail marketing dentro de la propia red social y encima
¡sin segmentar!
Hacer menciones constantes sin venir a cuento
Linkedin introdujo la
posibilidad de hacer un “guiño” a nuestros contactos como se hace en
Facebook y Twitter con el objetivo de aumentar las interacciones. Pero
todo tiene una medida. Lo que no se puede hacer es estar todo el día
mencionando a alguien en temas que no siempre interesan y principalmente
si no tienes cierto grado de confianza e interacción con la persona.
Spamear a toda la red de contactos con el anuncio de venta o alquiler de tu casa, apartamento o terreno
Linkedin no es un
tablón de anuncios, es una red profesional. Si quieres poner a la venta
una casa, vete a Pisos.com o Idealista y ¡paga el anuncio!
Spamear con promociones de viajes y escapadas
Lo mismo que el punto anterior. ¿Dónde te crees que estás?
Enviar enlaces a sitios de dudosa procedencia…
…en los que te piden datos personales y en los que hay grandes posibilidades de que un troyano te borre el disco duro.
Coquetear o intentar ligar sin que medie interés profesional alguno
Esto no es Meetic, Zoosk ni Badoo.
Linked-In es una red profesional y lo que nos interesa es hacer
contactos útiles para progresar en nuestra carrera. ¿De verdad crees
que puedes encontrar pareja aquí?
Pedir recomendaciones en bloque
Muchas de esas peticiones llegan sin que
uno conozca a la persona y lo peor ¡sin personalizar el mensaje!
Realmente crees que alguien en su sano juicio haría una recomendación
sin conocerte? ¿Lo harías tú? ¿Qué podría yo decir de alguien con quien
nunca he trabajado y no he visto en la vida? El sólo hecho de que me
pidas una recomendación sin conocerme me hace pensar que no vale la pena
recomendarte. Mis disculpas si esto ha sonado demasiado duro.
Intentar vender bienestar, yoga, pilates, piedras esotéricas y hasta ¡el secreto de la felicidad!
Y encima, utilizando términos como
“oferta, compra ya, última oportunidad”. Nuevamente, esto no es Facebook
ni Twitter. Aquí los intereses son de otro tipo. Busca información o
contenido afín con tu negocio, pero con un enfoque más profesional,
relacionado con el estrés laboral o la necesidad de ejercitarse todos
los días para tener un mejor rendimiento en el trabajo. Se trata de un
poco de sentido común y de poner a trabajar las neuronas.
Frases motivacionales, fotos animales y mensajes religiosos
No me importa recibir de vez en cuando
un poster inspiracional o de “coaching”, pero no todos los días y a toda
hora. Tampoco tengo nada contra la religión, porque yo también tengo
mis creencias, pero no me parece que Linkedin sea el
lugar para “convertir” a nadie y que encuentre “la luz divina”.
También me gustan los animales, pero no por eso voy a estar pegando las
fotos de mis mascotas en mi time line.
Respuestas y mensajes enardecidos
Algunas personas amanecen con el
“opiniómetro” encendido a unos niveles insospechados, sobre todo cuando
de política se trata. Los debates se encienden y algunos se salen de
tono, con insultos y lenguaje ofensivo. Os digo que en este caso, la
ofensa no es sólo para el destinatario directo, sino para el resto de
personas que estamos participando. Es la mejor forma de estropear un
debate.
No contestar nunca
No hay que irse al otro extremo. No
todo lo que nos envían es spam, aunque con los comportamientos
anteriores es cada vez más difícil encontrar lo que realmente nos
interesa. Si te mandan un mail o te mencionan ocasionalmente en temas
relacionados con tu profesión, se ve muy mal no contestar, porque da la
idea de que no estás, ni se te espera. En el mundo real cuando nos
hablan ¿contestamos no?
No molestan, pero sí dañan tu marca personal
Son conductas y fallos que no afectan
demasiado a otros miembros de la red, pero reflejan una imagen
descuidada y negativa ante otros profesionales y potenciales
empleadores. No sólo hay que ser un gran profesional, también hay que
parecerlo.
Fotos de perfil inadecuadas
No tendría que decir que la foto que tenemos en Linkedin
nos define profesionalmente. No significa que tengamos que ir todos
uniformados con chaqueta y corbata (de hecho, en la mía no llevo
chaqueta). Pero una cosa es querer dar una imagen moderna, fresca y
desenfadada y otra muy distinta es poner fotos con escotes excesivos, en
pantalones cortos, minifaldas, fotos de las vacaciones, en gafas de sol
y luciendo el moreno, en el coche con el cinturón de seguridad y el
volante en segundo plano o fotos recortadas de cuando te fuiste de copas
con sus efectos posteriores o bien tus fotos con “ese alguien
especial”.
También los hay que usan la foto del día
de su graduación (y no es que precisamente se acaben de graduar) y
otros que tienen la foto que se hicieron con el candidato de un partido
político. No falta el que pone la foto de Brad Pit u otra celebridad, un
peluche o el logotipo de su empresa. En estos últimos casos, no dudo en
pensar que se trata de un troll (perfil falso), que también los hay en Linkedin
y por supuesto que ni me planteo aceptarlo entre mis contactos.
Alguien dirá que para tener estas fotos es mejor no tener ninguna.
Pues no, porque no tener foto también lleva a pensar que “eres un sin
rostro” y “sin rastro”.
Faltas de ortografía y gramática
De más está decir que los errores
ortográficos o gramaticales descartan automáticamente a un candidato.
Pero aunque no estés en búsqueda de trabajo, lo mínimo que se espera de
un profesional es que sepa escribir correctamente y que revise varias
veces su currículum para evitar este tipo de errores. Si no tienes
cuidado con su propio perfil profesional, ¿qué puede esperarse de tu
trabajo?
Perfil personal cuando es una empresa
Linkedin es primordialmente una red de
contactos entre profesionales. Pero también hay lugar para las empresas,
que pueden crear sus fichas corporativas, que se asocian a los perfiles
de sus trabajadores, socios o fundadores. Los miembros de Linkedin
pueden seguir también a empresas, pero la relación no es la misma que
con un perfil individual. Una empresa no tiene estudios, ni experiencia
laboral. ¿No es acaso algo de sentido común?
Excesiva automatización
A veces por falta de tiempo, programamos
y autopublicamos vía RSS o mediante otras plataformas externas. No
digo que no lo podamos hacer de vez en cuando (lo confieso, yo también
lo hago). Lo malo es cuando sólo publicamos de esta manera, sin siquiera
interactuar con la gente. Al fin y al cabo, somos personas, no robots.
Tener varios perfiles y todos olvidados
Hay quienes se crearon un perfil hace
años, lo olvidaron y se volvieron a crear un nuevo perfil el cual
tampoco mantienen muy activo. En esos casos, es mejor eliminar el que
esté inactivo porque puede prestarse a confusión. Es posible que haya
personas que estén queriendo contactar contigo y enviándote mensajes al
perfil antiguo. ¡Cuántas oportunidades te podrías perder por tener esa
duplicidad!
Excesivo “autobombo”
No me canso de decirlo “gurulandia está
muy poblado estos días”. Autoproclamarse “experto” “especialista” y
hasta “gurú” es cuanto menos temerario en esta era de la información,
especialmente si el único que lo dice es uno mismo. Publicar sólo
material propio, no comentar, compartir o interactuar con los demás,
denota unos tintes de soberbia que sientan bastante mal a los demás. Te
invito a que leas este artículo con algunos términos que deberías eliminar de tu CV y de tu perfil en Linkedin.
Estoy desempleado, ¡contrátame, contratátame!
En este punto hay dos posturas. Unos son
partidarios de poner en el perfil la típica frase “en búsqueda activa
de empleo”. Otros son más discretos y se limitan a decir “en un nuevo
proyecto profesional” o que trabajan en su propio blog (lo cual también
es un proyecto, por qué no). Francamente yo soy más partidaria de lo
segundo, y ciertamente me sienta mal recibir mails de gente que no
conozco comentándome que están en paro y que si tengo alguna vacante,
estarían encantados de ser tomados en cuenta. Yo sé que la cosa está
difícil ¡a mí me lo vais a contar! Pero creo que no debemos mostrar
tanta ansiedad y desesperación y en su lugar ser más delicados y
personalizar la comunicación. No se trata de ponerse a mandar mails
como quien tira volantes desde un avión sin saber a dónde van a parar.
5 reflexiones sobre el uso de Linkedin
1. Uno debería “saber estar” siempre y en todo lugar, pero en especial en Linkedin. Si alguien busca tu nombre en Google, es muy probable que tu perfil de Linkedin esté entre los primeros resultados, ya que por el gran número de usuarios e interacciones, Linkedin posiciona muy bien en buscadores. Es un escaparate para crear marca personal, pero también te dejará en evidencia si tu perfil está descuidado.
2.
Linked-In es mucho más que un curriculum virtual, es una excelente
forma para ganar reputación, pero también de destruirla si hacemos las
cosas mal.
3. No es un sitio para vender descaradamente un producto o servicio, sino para hacer networking, generar alianzas y después, de todo eso, tal vez vendas algo.
3. No es un sitio para vender descaradamente un producto o servicio, sino para hacer networking, generar alianzas y después, de todo eso, tal vez vendas algo.
4.
Tener más de 500 contactos en Linkedin y aparecer mucho en las
búsquedas no es networking, es una agenda de contactos. Se trata de
generar relaciones de confianza, que después deberíamos sacar del mundo
virtual al mundo real. Eso no sucede de la noche a la mañana, hay que
echarle horas. Toma un tiempo para leer este post: Networking y redes sociales, ¿Cómo hacer que suceda lo que quieres?
5.
Diferenciarnos no es lo mismo que llamar la atención. Proyectarnos no
es igual a “vendernos”. En ambos casos, la diferencia pasa por “saber
estar”.
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