Entre los datos a investigar, la iniciativa contempla mensajes de Twitter, foros y comentarios en perfiles públicos en Facebook. ‘Las Redes Sociales también proporcionan información útil, el problema es que las noticias se difunden de forma muy rápida y no podemos conocer a la misma velocidad qué datos son verdad y cuáles mentira’, ha destacado Bontcheva en declaraciones a la BBC.
El sistema se encarga de categorizar las fuentes de información para evaluar su autoridad. Entre las categorías se encuentran los medios de comunicación, periodistas, expertos, testigos oculares, audiencia general e incluso robots, es decir, aquellas cuentas que generan mensajes automáticamente.
Además, se examinarán específicamente los historiales de cada cuenta para conocer si ha sido creada únicamente para difundir rumores, mientras que las conversaciones en las Redes Sociales serán revisadas para ver cómo evolucionan y se revisarán las cuentas para ver si la información puede ser confirmada o negada.
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