Las redes
sociales son fáciles, intuitivas y divertidas. Manejarlas profesionalmente, es
muy diferente y más que un reto…
Ciertamente, no es lo mismo manejar las redes personales que las de una empresa. En lo más básico puede verse similar, pero la segunda modalidad conlleva un alto grado de profesionalismo para poder realizarlo correctamente.
Ciertamente, no es lo mismo manejar las redes personales que las de una empresa. En lo más básico puede verse similar, pero la segunda modalidad conlleva un alto grado de profesionalismo para poder realizarlo correctamente.
Como en
la mayoría, sino es que todas, las actividades empresariales, lo primero para
el Community Manager deben ser los resultados. Aunque en ocasiones, por el
desconocimiento del medio, los directivos terminan planteando metas poco
realistas.
Conseguir
seguidores (Twitter) o amigos (Facebook) suele ser la principal meta impuesta
al Community Manager. Hay formas de conseguir miles de esos en tiempos
relativamente cortos, y esto es casi siempre lo que el empresario quiere. Pero
al final, lo importante es conseguir usuarios de calidad, más que en cantidad.
Que encajen con el target deseado y que realmente causen un impacto sobre la
actividad principal de la empresa.
También
hay que entender que cada empresa tiene su forma de impactar en la web: un
restaurante concurrido tiene la oportunidad de hacer un mayor número de amigos
en un tiempo determinado que una mueblería, por ejemplo.
Las metas
deben ser realistas, pero que también ayuden a impulsar los límites de nuestras
habilidades.
No hace
falta recalcar más la importancia de establecer metas correctamente, ya no solo
en el Community Management, sino dentro de toda actividad empresarial, y
hasta personal.


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